18/2/2026
«Una curiosa pelea con la historia apareció el fin de semana pasado en el discurso del encargado de la política exterior estadounidense, Marco Rubio, durante la cumbre anual de seguridad de Múnich. La civilización, palabra que repitió hasta el cansancio el secretario de Estado, se encuentra en peligro, al menos, desde su perspectiva y de quienes le aplaudieron. En su remembranza, a manera de argumento, para mi alarma leído por muchos como una diferencia ligeramente sensata a la no política de Trump, asomó ese fervor por un Occidente donde el lenguaje de las cruzadas es recuperado para la defensa de abstracciones imprecisas. Enfatizó un pasado común entre Europa y Estados Unidos, de fe cristiana, cultura, herencia y lenguaje, y olvidó la propia evolución del pensamiento occidental. Retiró así su carácter universal. Su mayor cualidad.»
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