7/1/2026 «Medio Oriente y sus cercanías enseñan, no sin cierta carga trágica, a evitar el análisis desde los deseos, práctica extremadamente común en Occidente, sobre todo al referirse a Irán. De cualquier forma, entiendo esa sensación que mezcla el entusiasmo y la incomodidad de pensar en la repetición. Ocurrió en 2009, con el Movimiento Verde; luego en 2017, tras las protestas que se detonaron como ahora por la situación económica; más tarde en 2019, al duplicarse el precio del combustible; o en 2022, cuando, por meses, el enojo por el asesinato de Mahsa Amini bajo custodia de la policía moral llenó las calles de Teherán hasta las ciudades de Mashad y Qom. En cada ocasión, y las anteriores no son las únicas, a la espera del fin del régimen de los ayatolas le ha seguido consignar que su infinita capacidad de represión y cooptación jamás debe ser subestimada. Tampoco debe serlo esa extraña, y a menudo difícil de comprender, lealtad a los ayatolas en no pocos sectores. Estas últimas palabras las he escrito, detestándolas, en cada levantamiento o movilización, porque la vocación de supervivencia de esa dictadura que transformó Medio Oriente desde 1979 ha pasado por encima de miles de vidas en toda la región y fuera de ella.» Dar click en el texto para seguir leyendo. Twittear