Recomendaciones para discutir

logo-nexos1/2/2017

“Al revisar unos cuantos siglos de historia, de literatura y de política es posible notar que, al menos en lo público, algo en el discurso y el debate ha ido desechando eso que se llegó a considerar un oficio en los tiempos la filosofía clásica y sobre lo que, en el XIX, Schopenhauer escribió en distintos textos alrededor de la capacidad de argumentar. 

A riesgo de exagerar, me da la impresión de que olvidamos para qué y cómo discutir, cómo exponer una idea, cómo argumentar contra lo que nos oponemos, cómo convencer. 

No es privativo de México. Es aquí, en lo político y con la abundancia de opiniones que ha formado la arena pública. Es en Europa, con Inglaterra, Francia y España dando pasos por las tierras de la palabrería que dan la bienvenida al nativismo, la extrema derecha y la complacencia. Es en Estados Unidos, con los peligros demenciales de un manicomio ejecutivo.

Sin otra intención más que aclarar mis ideas a la hora de leer y escuchar, espero encontrar en estas líneas las bases mínimas para volver a discutir fuera de los sinsentidos.”

 

Gabinete de curiosidades. Entrevista para Nexos sobre El jardín del honor.

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1/11/2016

Entrevista de Alejandro García Abreu.

Maruan Soto Antaki recuerda: “En el siglo XII, el emperador Alejo Comneno le otorgó a uno de sus siervos el título de la ciudad de Antioquía, junto al anillo destinado a cerrar las cartas de una de las ciudades más importantes de Bizancio. Ese anillo viajó a México en 1975 en el equipaje de la última descendiente de la familia, expulsada de Antioquía, cuando el último gobernador de la ciudad se opuso al genocidio armenio realizado por el Imperio Otomano. Meses después de su llegada a México, el anillo fue robado”.

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Esa es la premisa de El jardín del honor (Alfaguara), novela en la que Soto Antaki narra los avatares de Simón Ferré, ladrón que cuarenta años después de apropiarse de la joya, convertido en coleccionista de arte, descubre en un museo el anillo del que perdió la estela. “¿Qué reconocemos de lo malo?, ¿qué tanto exageramos de lo bueno?” De ambas preguntas parte el thriller. La próxima publicación de El jardín del honor sirve de base para que el autor converse con Alejandro García Abreu sobre los conceptos de verdad, mentira y honorabilidad y reflexione sobre los mecanismos de la imaginación y la memoria.

 

El desamparo

logo-nexos10/10/2016

Ante la violencia, los caminos más frecuentes son el escándalo o el olvido. La naturaleza lleva al primero y, una vez acostumbrados, en México optamos por hacer institución de lo segundo.

San Fernando, Tamaulipas. 2010. Setenta y dos migrantes asesinados.

Allende, Coahuila. 2011 hasta un punto del 2012. No se sabe cuántos desaparecidos. Una misma organización criminal, los Zetas.

Es difícil entender el espacio en el que se encuentra lo más infame del abandono. Es la decadencia y el rompimiento de los límites ínfimos. Ahí, donde la negación es todo y el dolor no parece importar, porque incluso con la intención de que lo haga no le preocupará más a nadie que a quien lo siente. Donde la violencia pasa y no se encuentra el cobijo que cubre la última esperanza del que vive la tragedia: la memoria. Cuando una sociedad no se ocupa de la memoria sólo le queda el desamparo.

Notas sobre la legitimidad

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1/10/2016

La historia de los países tiende a dejarlos con dudas que creían resueltas. Hablar de las certezas de México es hacerlo de un sinfín de vacíos. En nuestra incorporación a la democracia se han perdido conceptos que al repetirlos al cansancio o, peor, al no entenderlos, son mencionados sin siquiera detenerse a pensar en ellos. En sus significados, en su necesidad. Quizás uno de los más difusos es la legitimidad.

Su origen se encuentra en la creación de las sociedades, cuando nos enfrentamos a tener que vivir en grupos más extensos que el primer círculo que devino en las tribus y, después, en los clanes. La legitimidad fue necesaria para darle cauce a las relaciones donde ya no se contaba con la sangre para saber quién encabezaba la manada. Cuando dejamos de ser manada. 

Lo legítimo es lo verdadero, también lo que entra en el marco de la ley. Es lo aceptado, lo que cuenta con el respaldo de quien ya buscó y construyó la condición de legitimidad. Es la base objetiva de la reputación positiva, su ausencia es la base subjetiva de la negativa. Así, la legitimidad es la virtud política más pervertida en los diálogos de la mexicanidad.