logo-nexos1/2/2017

«Al revisar unos cuantos siglos de historia, de literatura y de política es posible notar que, al menos en lo público, algo en el discurso y el debate ha ido desechando eso que se llegó a considerar un oficio en los tiempos la filosofía clásica y sobre lo que, en el XIX, Schopenhauer escribió en distintos textos alrededor de la capacidad de argumentar. 

A riesgo de exagerar, me da la impresión de que olvidamos para qué y cómo discutir, cómo exponer una idea, cómo argumentar contra lo que nos oponemos, cómo convencer. 

No es privativo de México. Es aquí, en lo político y con la abundancia de opiniones que ha formado la arena pública. Es en Europa, con Inglaterra, Francia y España dando pasos por las tierras de la palabrería que dan la bienvenida al nativismo, la extrema derecha y la complacencia. Es en Estados Unidos, con los peligros demenciales de un manicomio ejecutivo.

Sin otra intención más que aclarar mis ideas a la hora de leer y escuchar, espero encontrar en estas líneas las bases mínimas para volver a discutir fuera de los sinsentidos.»